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¿Es posible corregir la escoliosis sin cirugía? Qué esperar de la fisioterapia, los ejercicios y el uso de ortesis

La escoliosis es una curvatura anormal de la columna que puede presentarse en la niñez, la adolescencia o incluso en la etapa adulta. Cuando una persona recibe este diagnóstico, la primera pregunta suele ser si existe una alternativa que no implique cirugía. La respuesta depende del tipo de escoliosis, de la edad del paciente y del grado de la curvatura, pero en muchos casos sí es posible controlar o mejorar la condición con tratamientos conservadores.



El papel de la fisioterapia en la escoliosis.

La fisioterapia especializada puede ayudar a mejorar la postura, fortalecer los músculos que sostienen la columna y reducir molestias asociadas. Si bien la fisioterapia por sí sola no elimina una curvatura estructural ya formada, sí puede mejorar la alineación funcional del cuerpo y prevenir el avance de la deformidad. Los ejercicios dirigidos buscan equilibrar la musculatura, corregir patrones de movimiento y mejorar la movilidad de la columna.


Ejercicios específicos y su impacto real.

Existen programas de ejercicio creados especialmente para pacientes con escoliosis. Su objetivo no es únicamente fortalecer músculos débiles o estirar músculos tensos, sino optimizar la forma en la que la columna soporta la carga diaria. Aunque los ejercicios no hacen que una curva estructural desaparezca, sí pueden reducir la progresión, mejorar la fuerza del tronco y disminuir el dolor. Su mayor beneficio se observa cuando se realizan con constancia y bajo supervisión profesional.


Uso de ortesis: cuándo es realmente útil.

Los corsés o ortesis tienen un papel importante en pacientes jóvenes que aún están en crecimiento óseo. En estas etapas, la columna es más flexible y se puede influir en el comportamiento de la curvatura. El uso adecuado de un corsé puede evitar que la escoliosis avance y, en algunos casos, mejorar algunos grados de desviación. En adultos, su función es más de soporte y control del dolor, ya que la estructura ósea ya no permite modificar la curvatura de manera significativa.


Limitaciones de los tratamientos conservadores.

Es fundamental comprender que no todas las escoliosis responden igual. Las curvas estructurales mayores de cierto grado, especialmente cuando superan un límite específico, tienen menos probabilidades de corregirse sin intervención quirúrgica. Aun así, los tratamientos conservadores pueden mejorar los síntomas, la postura y la función, incluso si no modifican la curva de forma drástica. La decisión entre seguir un tratamiento no quirúrgico o considerar cirugía depende siempre de la evolución del caso.


Cuándo es necesario valorar opciones quirúrgicas.

Aunque muchos pacientes pueden manejar su escoliosis sin cirugía, existen situaciones en las que la intervención quirúrgica es la opción más segura y efectiva. Esto ocurre cuando la curvatura avanza a pesar de la fisioterapia, cuando el dolor limita la vida diaria o cuando el grado de desviación compromete la función respiratoria, la estabilidad o la calidad de vida. Una valoración especializada ayuda a determinar el momento adecuado para considerar este paso.


 
 
 

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